El viernes 24 de mayo de 1996 llegué precipitadamente a mi casa modesta en 104 Gloucester Place, venía de hacer ejercicio en Regent's Park, y recordé la invitación de mi primo a un concierto privado de Rick Wakeman en un local nocturno en Birmingham. Era una oportunidad única que no se podía desperdiciar, desayuné con mi esposa con aparente calma y salimos a la calle. El frío había cedido frente a los rayos solares, y caminamos hasta la estación de metro de Baker Street, la más antigua del mundo. Allí tomamos la Bakerloo Line hasta Ofxord Circus, en dónde decidimos salir y caminar un poco por Picadilly. A ésta hora no había mucha gente, recorrimos una de las calles mas bellas de ésta ciudad: Regent´s Street diseñada por John Nash y está rodeada de hermosos edificios. Después seguimos por Trocadero y llegamos a Leicester Square, " centro del mundo", que bordea con Soho, la zona bohemia. Allá tomamos de nuevo el Underground hasta la estación de Euston. Una estación particularmente autosuficiente, con locales comerciales y comida, además posee al servicio de British Rail con destino a diversas ciudades de Reino Unido. Conseguimos boletos para el tren de las 16:34 hasta Birmingham New Street; como aún teníamos tiempo, recorrimos los locales, y después nos sentamos en un café a tomar un snack.

El tren salió a tiempo, tenía mi discman, y escuchaba Viaje al Centro de la Tierra, de Wakeman. Esta grabación basada en la gran novela de Julio Verne, el disco fue grabado en vivo el 18 de Junio de 1974 en el Festival Hall de Londres con la London Symphony Orchestra y el English Chamber Choir, dirigidos por David Measham. La narración de la historia la hizo David Hemmings. La orquesta realizó una gloriosa introducción en donde predominaron los instrumentos de viento, con un fondo de percusión soportando el alegro, después se apacigua dando paso al coro, acompañado de de los extraordinarios sonidos de los sintetizadores de Wakeman, que a la vez le abren al camino a Hemmings para la narración de la historia
El tren comenzó a bajar la velocidad para parar en la estación: The Journey en dónde se sentó frente a nosotros un señor mayor con una muchacha joven, comencé a entrar en un profundo sueño, y me introduje:
—Hola, soy Alex
—Buenas, soy el profesor Linderbrock, y ella es mi sobrina, Marta.
—Que bien, y, ¿hacía dónde se dirigen?
—Al monte Snaffles.
—¿En dónde está eso?
—En Islandia, quiero hacer una investigación
Decidí no conversar más y observé a través de la ventanilla. Escuchando a Hemmings, me encontré con un paisaje volcánico. Froté mis ojos y sentí los frenos del tren, había parado. Cuando volteé al frente, ya no vi al profesor, ni a su sobrina. ¿ Se habrán bajado? Volví la mirada a la ventana para ver el extraño paisaje: que se movía con el soundtrack: sonaban los solos de Mike Egan, las voces de Gary Pickford y Ashey Holt..., supuse que el tren arrancó. Volví mi mirada al frente y tenía sentado a otra persona, intenté volver a conversar, pero lo único que le saqué es que llamaba Axel.
Sentía una sed terrible, entramos en un túnel, tenía la garganta seca, no pasaba ningún camarero, parecía interminable. El tren frenó, llegamos a la estación The Battle. Axel se bajó sin decir palabra y entró un camarero con el nombre de Hans, tenía un carrito de bebidas calientes y frías, además de snacks salados y dulces. Solo pedí algo para tomar, mi esposa no pidió nada. El tren arrancó, narraba Hemmings y veía a través de mi ventana un paisaje fantástico en donde estaba el mar. Escuché el sonido del mellotron e imaginé a dos monstruos marinos pelear a la distancia, el tren tembló, pero más temblé yo. Éste comenzó a reducir la velocidad y llegó a la estación The Forest, allí escuché los sonidos de los violines, que me llevaron a una selva tropical y al final a un volcán, realmente estaba delirando. Mi esposa me pellizco, abrí mis ojos y me di cuenta que habíamos llegado a Birmingham Main Street.
Estábamos en el centro de la ciudad. Nada que envidiarle a Londres, posee muchas estructuras modernas, y buenos centros comerciales, pero no teníamos tiempo para verlos, tomamos un taxi hasta la casa de mi primo, merendamos, descansamos un poco y nos dirigimos al local nocturno.
El local era pequeño, con pocas mesas, real era increíble haber conseguido entrada para un concierto tan especial. Pedimos unos entremeses y unas bebidas. Estábamos cerca del escenario, podíamos ver los teclados con detalle. Al rato llegó el Maestro Wakeman, con una bartola de cuero blanca de los años 70, acompañando de su hijo, Adam y un bajista. Tocaron varias piezas, muy buenas todas, pero nada de Journey..., ya que no tenía su banda completa. Al final conseguí un autógrafo.
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